Los poros son pequeñas aberturas en la superficie de la piel por donde emergen el pelo y el sebo producido por las glándulas sebáceas.
Su tamaño varía de una persona a otra y depende de factores como la genética, la producción de grasa y la calidad de la piel.
Los poros pueden hacerse más visibles por diferentes motivos.
El exceso de producción de sebo, la pérdida de firmeza de la piel, el envejecimiento, el daño solar y haber sufrido acné son algunas de las causas más frecuentes.
En muchos casos intervienen varios factores al mismo tiempo.
Los poros dilatados suelen localizarse en la nariz, las mejillas, la frente y el mentón.
Aunque forman parte de la estructura normal de la piel, cuando se hacen más visibles dan un aspecto de piel irregular, brillante o envejecida.
No todos los poros dilatados tienen la misma causa.
Durante la consulta valoramos la producción de sebo, la calidad de la piel, la presencia de acné, cicatrices, daño solar y otros factores que influyen en su apariencia.
Esta evaluación nos permite diseñar un plan personalizado según las necesidades de cada paciente.
Mejorar el aspecto de los poros permite conseguir una textura más uniforme, reducir el exceso de brillo, mejorar la luminosidad de la piel y obtener un aspecto más saludable y cuidado.
No existe un tratamiento capaz de cerrar los poros permanentemente.
Sin embargo, es posible reducir su apariencia mejorando la calidad de la piel, regulando la producción de sebo y estimulando la renovación cutánea.
Cuando los poros se asocian a piel grasa o acné, ambos problemas suelen tratarse conjuntamente para conseguir un resultado más completo.
Según el paciente, el tratamiento debe combinar procedimientos dermatológicos y una rutina de skincare personalizada.
Existen diferentes procedimientos dermatológicos, como peelings médicos, microagujas (microneedling), tratamientos con láser fraccionado, Aquapure, o nuestro protocolo combinado Dermaglow que ayudan a limpiar los poros, mejorar la textura de la piel y estimular su regeneración.
La elección del tratamiento dependerá siempre de la causa de los poros dilatados, del tipo de piel y de si existen problemas asociados, como acné, exceso de grasa o cicatrices.
El objetivo es conseguir una piel más uniforme y saludable.
La mejoría depende del estado inicial de la piel y del tratamiento indicado.
Algunos cambios pueden apreciarse en pocas semanas, mientras que otros requieren un tratamiento progresivo y un mantenimiento adecuado.
La constancia y el seguimiento dermatológico son fundamentales para obtener resultados duraderos.
En entendemos que los poros dilatados son el resultado de diferentes
cambios que afectan a la piel y no un problema aislado. Nuestro
enfoque comienza con un diagnóstico dermatológico para identificar
su causa y establecer un plan de tratamiento personalizado.