El melasma es una alteración frecuente de la piel que provoca manchas oscuras en el rostro, especialmente en mejillas, frente y labio superior. Aunque muchas veces se percibe como un problema estético, el melasma es una condición compleja que requiere un enfoque dermatológico adecuado. Es más frecuente en mujeres y puede aparecer de forma progresiva.
El melasma se produce por una alteración en la producción de pigmento (melanina). Entre los factores más frecuentes se encuentran:
Por este motivo, el tratamiento no se basa solo en eliminar la mancha, sino en controlar los factores que la desencadenan.
El melasma puede ser epidérmico, dérmico o mixto según la profundidad que el pigmento se encuentra en las capas la piel.
El diagnóstico del melasma requiere una valoración dermatológica personalizada para diseñar un plan de tratamiento adaptado a cada paciente. Durante la consulta se analizan:
El tratamiento del melasma suele requerir una combinación de terapias, adaptadas a cada tipo de piel y a los factores que lo desencadenan.
Entre los tratamientos dermatológicos que ayudan a regular la producción de pigmento y mejorar la calidad de la piel están los peelings médicos despigmentantes, retinoides, antioxidantes tópicos, ácido tranexámico oral y antioxidantes orales.
En , el tratamiento rosácea se aborda desde una perspectiva
dermatológica integral, combinando diagnóstico clínico, tratamiento
médico y tecnologías dermatológicas.