Qué dice la evidencia, cómo podrían actuar y por qué no todos los suplementos son inocuos para una piel con tendencia acneica.
Por: Dra. Vanessa Martins · MD, MSc, PhD
Algunos suplementos pueden modular la inflamación, la respuesta inmunitaria o el microbioma y servir como complemento en determinados pacientes con acné. Sin embargo, no sustituyen el diagnóstico ni los tratamientos dermatológicos con eficacia demostrada.
Entre los más estudiados se encuentran el zinc, los omega-3 y algunos probióticos, aunque no todos cuentan con el mismo nivel de evidencia.
¿Cómo pueden influir los suplementos en el acné?
El acné es una enfermedad inflamatoria en la que intervienen el aumento de sebo, la obstrucción del folículo, la alteración del microbioma cutáneo y la respuesta inflamatoria.
Por eso algunos nutrientes podrían influir en su evolución. Todavía no existe evidencia suficiente para recomendar dietas específicas como tratamiento del acné, más allá de mantener una alimentación equilibrada.
Los suplementos deben entenderse como posibles coadyuvantes y no como una alternativa al tratamiento médico.
Zinc y acné
El zinc participa en la función inmunitaria, la reparación de la piel y el control del estrés oxidativo.
Una revisión sistemática encontró que las personas con acné presentaban, en promedio, niveles de zinc más bajos que los controles. La suplementación también mostró una reducción de las pápulas inflamatorias, aunque esto no significa que todas las personas con acné tengan déficit.
¿Cómo puede actuar?
El zinc podría:
- Modular la respuesta inflamatoria.
- Ejercer cierta actividad frente a Cutibacterium acnes
- Participar en los sistemas antioxidantes.
- Favorecer la reparación y la barrera cutánea.
Podemos considerar el zinc oral en determinados casos de acné inflamatorio leve o moderado, pero con una fuerza de recomendación baja. Además el exceso puede causar náuseas y, si se mantiene, déficit de cobre, anemia y alteraciones neurológicas. También interfiere con la absorción de algunos antibióticos, por lo que no debería utilizarse sin revisar la cantidad de zinc elemental, la duración y la medicación habitual.
Omega-3 y acné
Los omega-3 de cadena larga, principalmente EPA y DHA, participan en la regulación y resolución de la inflamación.
¿Cómo pueden actuar?
Podrían:
- Reducir la formación de algunos mediadores proinflamatorios.
- Favorecer la producción de resolvinas, protectinas y maresinas.
- Modular vías metabólicas relacionadas con la insulina y el IGF-1, implicadas en el sebo y la queratinización.
Algunos estudios pequeños han encontrado una mejoría de las lesiones inflamatorias y no inflamatorias. Sin embargo, la evidencia sigue siendo limitada y, en determinados trabajos, el suplemento se combinó con cambios dietéticos. Por tanto, no es posible atribuir todo el beneficio al omega-3.
Al elegir un producto importa la cantidad real de EPA y DHA, no solo que el envase indique “aceite de pescado”. También requiere precaución en personas anticoaguladas, con trastornos hemorrágicos o una intervención quirúrgica programada.
Probióticos y acné
El interés por los probióticos se relaciona con el eje intestino-piel y con la posible influencia del microbioma intestinal sobre la inflamación y la inmunidad.
¿Cómo pueden actuar?
Determinadas cepas podrían:
- Modular la respuesta inmunitaria.
- Favorecer la función de la barrera intestinal.
- Producir metabolitos con efectos antiinflamatorios.
- Contribuir al equilibrio del microbioma intestinal y cutáneo.
Un ensayo clínico publicado en 2024 encontró beneficios con una formulación oral específica. Revisiones posteriores sugieren una mejoría modesta, pero reúnen pocos ensayos y productos muy diferentes.
La eficacia de un probiótico depende de sus cepas y de su formulación. No puede extrapolarse el resultado de un producto estudiado a cualquier suplemento o alimento que contenga probióticos.
Suplementos que pueden empeorar el acné
Antes de añadir un suplemento “para la piel”, conviene revisar lo que ya se está tomando. Algunos productos pueden desencadenar o agravar los brotes.
Proteína whey
La proteína de suero de leche puede empeorar el acné en algunas personas. Se ha relacionado con vías de insulina, IGF-1 y mTORC1, que intervienen en la producción de sebo y la actividad del folículo. La evidencia o sugiere que la whey no es un desencadenante universal, aunque podría influir en personas especialmente susceptibles. Cuando exista una relación temporal clara entre el inicio del suplemento y la aparición o empeoramiento del acné, conviene comentarlo en la consulta dermatológica antes de eliminarlo o sustituirlo.
Vitaminas B6 y B12
Las dosis elevadas pueden causar erupciones acneiformes aunque algunas personas pueden desarrollarla incluso con dosis habituales debido a su susceptibilidad individual. Conviene revisar multivitamínicos, suplementos deportivos y productos para el cabello y las uñas ya que pueden contener B6 o B12 en cantidades que el paciente no siempre identifica.
Yodo y algas
Los suplementos con yodo o algas pueden aportar cantidades elevadas y variables. En personas predispuestas, se han relacionado con la aparición de lesiones acneiformes.
Biotina
La relación directa entre biotina y acné, en cambio, no está bien demostrada. Aun así, las dosis altas pueden interferir con determinadas pruebas analíticas.
¿Qué suplemento elegir?
No existe un suplemento adecuado para todas las personas con acné. La decisión depende del tipo de lesiones, la gravedad, la alimentación, posibles déficits, la medicación y el riesgo de interacciones.
En términos generales:
- El zinc es el que presenta una señal clínica más consistente, principalmente para las lesiones inflamatorias.
- El omega-3 puede considerarse como apoyo cuando la ingesta dietética es insuficiente.
- Los probióticos deben elegirse por la evidencia de sus cepas, no por el número de microorganismos anunciado.
Combinar varios productos no garantiza mejores resultados y puede aumentar las interacciones o duplicar ingredientes.
Conclusión
El zinc, los omega-3 y algunos probióticos podrían complementar el tratamiento del acné al actuar sobre la inflamación, la inmunidad o el microbioma. La evidencia es más consistente para el zinc y todavía limitada para omega-3 y probióticos.
También es importante identificar suplementos que puedan empeorar los brotes, como la proteína whey, las dosis altas de B6 o B12, el exceso de yodo.
En Clínica Dermábile valoramos el tipo de acné, la alimentación, los cosméticos, la medicación y los suplementos para diseñar un tratamiento individualizado y prevenir cicatrices y manchas persistentes.
Referencias
- Nast A, et al. EuroGuiDerm Guideline for the Treatment of Acne. Update 2025.
- Yee BE, Richards P. Serum zinc levels and efficacy of zinc treatment in acne vulgaris: a systematic review and meta-analysis. Dermatologic Therapy. 2020.
- Jung JY, et al. Effect of dietary supplementation with omega-3 fatty acid and gamma-linolenic acid on acne vulgaris. Acta Dermato-Venereologica. 2014.
- Guertler A, et al. Exploring the potential of omega-3 fatty acids in acne patients. Journal of Cosmetic Dermatology. 2024.
- Eguren C, et al. Randomized clinical trial evaluating an oral probiotic in acne vulgaris. Acta Dermato-Venereologica. 2024.