Flacidez, volumen o calidad de piel: cómo entender lo que realmente necesita tu rostro

Una de las cosas que más confunde a los pacientes es que todo parece lo mismo.

Se ven al espejo y perciben cambios, pero no siempre saben ponerles nombre. Y sin ese primer paso, es muy difícil acertar con el tratamiento.

No todo envejecimiento es igual

Con el tiempo, el rostro cambia en diferentes niveles. A veces lo primero que se altera es la calidad de la piel: se pierde luminosidad, la textura ya no es la misma, el tono se vuelve menos uniforme.

En otros casos, lo que predomina es la flacidez, esa sensación de que los tejidos han perdido firmeza y empiezan a descender.

Y en otras situaciones, lo que realmente está ocurriendo es una pérdida de soporte, de estructura, que hace que el rostro se vea más cansado o hundido.

El problema aparece cuando todo esto se interpreta como una sola cosa.

Por qué es tan importante diferenciarlo

Cuando no se identifica bien el origen, es fácil equivocarse.

Intentar corregir flacidez añadiendo volumen puede llevar a resultados poco naturales, acabamos por inflar las pacientes. Tratar volumen cuando lo que falla es la calidad de piel genera frustración.

Los tratamientos por si solos no son malos. Si el diagnóstico y el abordaje no son adecuados todo lo que viene después no será óptimo.

El papel del diagnóstico

Aquí es donde realmente empieza el trabajo médico.Hay que pensar en “qué podemos hacer”, pero principalmente de qué necesita esa piel en ese momento concreto.

A veces la respuesta es intervenir. Y otras veces es preparar, dividirlo en etapas o incluso no tratar.

Conclusión

No necesitas más tratamientos. Necesitas entender qué está pasando en tu rostro. Necesitas un médico experto en quien confiar y acompañarte a largo plazo. Esa es la pieza fundamental de cualquier intervención médico-estética.

Y a partir de ahí, construir.

Medicina estética basada en ciencia

En Dermábile los protocolos médicos son diseñados por la Dra. Martins, además del seguimiento del tratamiento, garantizando atención antes, durante, y después de los procedimientos.

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